Catálogo reúne en una página las tres cosas que cambian porque ha cambiado el mundo de fuera. Van apiladas y sin subpestañas a propósito, porque se leen juntas: una tarifa nueva cambia lo que cuesta un nivel de calidad, y eso cambia qué mezcla es la más cara, que es lo que la medición pesa.
Compras — lo que pagamos
La tabla de tarifas es de solo añadir: una tarifa nunca se corrige, se sustituye publicando otra que cierra la validez de la anterior, porque lo que costó un evento pasado tiene que seguir siendo contestable. Cada fila trae el modelo, su proveedor y su clase de ejecución, los importes de entrada, caché y salida en dólares por millón de tokens, desde cuándo rige y el estado del modelo. Una tarifa sin clase de ejecución queda excluida del coste hacia delante; no se le supone la clase más barata.
Sobre la tabla se listan los modelos activos que nadie ha tarifado, con un botón Poner tarifa que abre el editor con la identidad ya rellenada: lo que se sirva con ellos entra en el ledger a coste cero y su margen sale al cien por cien, que no se distingue de ir bien. Cargar catálogo importa una lista entera en JSON en una sola transacción: si una entrada es inválida, no entra ninguna.
El identificador del modelo es la única clave por la que se busca una tarifa. Un carácter de más no da error: la fila aparece publicada y el tráfico real sigue costando cero. La pantalla marca como sin modelo las tarifas que ningún modelo del catálogo emite, pero no lo impide: tarifar un modelo que el catálogo ya no lista es legítimo.
Para dar de baja un modelo use Retirar modelo en el editor de tarifa. No publique nunca una tarifa a cero: esa fila pasa a ser la vigente, todo evento posterior cuesta nada y ya no se arregla, porque el ledger está escrito.
Producción — cómo lo servimos
Aquí se declara qué modelos pueden servir cada nivel de calidad: la primera palanca cuando el margen no cuadra y la única invisible para el cliente. Los tres niveles se dibujan siempre, tengan política o no, y solo se ofrecen tarifas clasificadas y activas. Quitar un modelo deshabilita su fila en lugar de borrarla, porque «este modelo servía este nivel» hace falta para leer un margen de hace seis meses. Un nivel sin política no es un nivel que no cueste: el coste hacia delante cae al catálogo entero, que sobreestima en vez de subestimar.
Debajo, el consumo propio de la plataforma se muestra frente a su tope, con el reparto por consumidor. Si el gasto obligatorio ya supera el tope, ningún estrangulamiento lo arregla: el suelo está por encima del techo.
Medición — cómo lo contamos
Las cuatro tablas de la medición —pesos cognitivos, pesos operativos, clasificación y variantes de capacidad— viajan juntas en un release, y un puntero dice cuál está vigente. Activar es mover ese puntero; revertir es moverlo atrás. Los encargos vivos conservan el suyo: recalibrar nunca vuelve a tarifar trabajo hecho. El compositor publica combinaciones pero no crea versiones; esas se editan en los editores por tabla enlazados al pie.
El objetivo de margen no es una entrada de esta sección: cambiar la unidad para cuadrarlo no gana un céntimo, el proveedor cobra igual.
Quién puede hacer qué
La pestaña es de administración de plataforma y todo en ella escribe configuración vigente. La consola solo la oculta; quien autoriza es el servicio.